Llegaron a casa luego de una larga caminata por el centro comercial, Jinxx abrió la puerta y entraron, se escuchaba una música infantil desde arriba, Miguel estaba jugando con Ángel...
- Quieres comer algo?
- Estoy hambriento...pero no quiero que cocines...debes estar exhausta... - Cerró la puerta detrás de el.
- No importa...después de todo, para eso estoy aquí...vamos... - Caminamos hasta la cocina, ya allí vimos una nota sobre la mesa, era de mamá, había dejado la cena en el microondas y había ido al hospital a cubrir su turno.
- Entonces, que es?
- Qué es qué? - Dije dirigiéndome al microondas para sacar la comida.
- Pues la comida...
- Eso voy a... -Volteé rapidamente y me encontré cara a cara con Jinxx, estamos literalmente a centímetros de besarnos, pero...lo evadí por completo.
- Y bien? - Dijo coqueto.
- Pues...es pescado con papas...
- Corrección... patatas - Sonrió.
- Es lo mismo, mejor ve y llama a tus hermanos si? - Le sonreí.
- Ahhh...está bien...hubiera preferido que cenemos solos como esta tarde... - Volteé a verlo y el solo me miro, estaba realmente hablando en serio.
- Ve ya! - Le ordené divertida, el rió y fue a buscar a sus hermanos.
Entonces, saqué los vasos de una repisa y seguido me incliné para buscar los platos en los cajones de al lado del lavaplatos, entonces, sentí una mirada sobre mi, una no, sino dos, fue entonces que me dí cuenta.
- Disfrutan la vista? - Me paré derecha y volteé, mientras que Miguel y Jinxx trataban de parecer inocentes, no puede ser, son realmente un par de pubertos.
- Ah! Qué? No, Nada... - Dijo Miguel nervioso, Ángel de pronto rió.
- Hermanos...hermanos malos... - Reía.
- Así es chiquito, tienes unos hermanos muy malos - Lo tomé en mis brazos y le hice cosquillas, el rió.
- Nosotros?! - Los miraste.
- Merecen ser castigados, tal vez con un látigo o unas esposas - Una mujer realmente puede ganar en un nivel de perversión a los hombres, ambos se quedaron boquiabiertos, vi como Miguel se sonrojaba y cubría su rostro, mientras que Jinxx trataba de cubrir sus pantalones.
Reí y dejé a Ángel en su sillita, Ángel y Jinxx se sentaron en la mesa, tu colocaste los platos sobre la mesa para cada uno, luego colocaste los vasos con un poco de Coca Cola.
- Miguel, puedes encargarte?
- C-Claro yo lo hago... - Tomó la cuchara y comenzó a darle de comer a Miguel.
Todos comimos en silencio, luego de comer, le pedí a Miguel que bañe a Ángel, el aceptó y se fue con Ángel arriba, levanté los platos y los dejé en el lavabo.
- Vamos a ver una película si?
- Debo lavar los platos Jinxx... - Le sonreí, me dí la vuelta para así comenzar a lavar los platos, cuando sentí las manos de Jinxx recorrer el camino desde mis caderas hasta mi cintura, se apegó a mi, demasiado a mi.
- Hablabas en serio sobre el castigo? - Dijo con una voz coqueta, recordé lo que había dicho hace unos minutos.
- Tu qué crees? - Sentí su respiración en mi cuello.
- No me molestaría ser esposado por ti... -mordió mi oreja, jalándola levemente hacia el, eso alteró mi respiración.
- Y qué crees que te haré si te esposo? - Dije tratando de concentrarme en los platos.
- No lo sé, tu puedes usarme de las maneras en las que quieras... - Me apegó más a el, e hizo que me incline ligeramente, lo sentía completamente, sentía totalmente lo que el estaba sintiendo.
Sus manos tocaban libremente mi cintura y mis caderas, y el se movía, lentamente haciendo que este momento fuera algo, algo exótico.
- Déjame terminar con esto rápido...por favor...
- Pero...por qué no puedes terminarlo?
- Sabes bien por qué... - Sonreí y comencé a enjuagar los platos.
- No puedes aguantar acaso? - Dijo coqueto.
- El de la erección eres tú, no yo... - Me soltó riendo e igual yo comencé a reír, cuando vimos a Miguel en la entrada de la cocina.
- Este...ammm... ______...mis amigos quieren ir a ver una película puedo ir...?
- No lo sé, ya es de noche...
- Son apenas las 7:30 , con que vuelvas a las 9:00 está bien... ve!
- Gracias hermano! - Sonrió salió corriendo.
- No me parece que tomes decisiones así nada más... - Terminé y cerré la llave.
- Deja que se divierta...ya cuando vuelvan mis padres, le prohibirán salir...
Miguel bajó, dijo que Ángel ya estaba bañado, vestido y ahora mismo acostado y durmiendo, entonces se fue...
- Estamos solos...
- Ve a tu habitación...ahora! - Dije seria.
- Pero qué...?!
- Ya me oíste...
- Ahhh, como quieras...
No puedo creerlo, que le pasa?! quién se cree?! mi mamá?! cómo sea...ya no importa...aun que...la próxima...seré yo quien la deje...no puede ser que con una erección como esta, me saque a patadas, no, no lo creo, no lo permito...Entré a mi habitación y cerré la puerta, encendí el estéreo, puse un poco de Blues para relajarme, el relajante y sensual Blues, me recosté en mi cama y cubrí mis ojos con mis manos, realmente me dejó con una estúpida erección, y ya comienza a doler, de pronto noté que la luz se apagó, perfecto, o se fue la luz, o se quemó mi foco, por suerte, la claridad de las luces de afuera ilumina levemente mi habitación.
Me senté en la cama para ver que sucedió y entonces, la vi, tenía puesto únicamente su vestido negro, había cambiado sus medias por unos ligueros y unos tacones altos con púas, malditamente sexy, sonrió.
- Estoy segura de que debes querer matarme en este momento, lo siento... - Se inclinó un poco hacia mi.
- No, no es cierto...
- Shhh...aquí está mis disculpa... - Besó la comisura de mis labios, hizo que me levante, entonces se acercó al estéreo y subió el volumen.
- Qué haces?
- Haces demasiadas preguntas... - Me colocó contra la pared, subió su pierna a un lado, comenzó a bailar de la manera más sexy que nunca he visto en mi vida entera, en estos momentos, agradezco tener una gran fuerza de voluntad, sino, ya la hubiera partido en dos, siguió bailando hasta que la canción acabo y volvió a empezar, esta en modo de repetición.
Está oscuro, música lenta, y la chica más sexy que he visto en toda mi vida, es perfecta, tomó mis manos y las colocó en sus caderas, se dio la vuelta y se agachó, su delgada y esbelta figura, junto con esa sensual curva en su espalda, comenzaba a excitarme, me moví aun poco hacia adelante, ella me soltó y caminó, me indicó con la mano que me sentara, obedecí de inmediato, se sentó sobre mis piernas mirándome, colocando una pierna a cada lado de mi, comenzó a moverse lenta y sensualmente, que digo comenzó, lo ha estado haciendo desde que entró a mi habitación, es más, nunca deja de hacerlo, ella es hermosa.
En un punto, lanzó su cabello hacia un lado, vi su cuello, la necesidad de mordisquear y lamer esa piel blanca y perfectamente perfumada era abrumadora, mi erección volvía a aparecer, cuando lo notó, sonrió...y susurró en mi oído...sus...sus palabras me dejaron helado, ahora necesitaba de ella, necesitaba tocarla, besarla, hacerla mía.
Volteó y volvió a sentarse sobre mis piernas, esta vez, dándome la espalda, comencé a tocar su cintura, bajé hasta sus piernas y ya no me resistí, peiné su cabello hacia un lado y comencé a besar su cuello, un leve gemido se escapó de sus labios y sentí varias corrientes por todo mi cuerpo...se volteó, y con una mirada, creo fielmente en que esa mirada violó todo mi cuerpo en este instante...entonces sentí como lentamente me llegaba el orgasmo, acabo de venirme, es una sensación inmensa de relajación y satisfacción, que ninguna mujer me había dado antes, y ella está sonriéndome, nunca creí que pudiera tener un orgasmo con tan solo esto, imagina cuando lo hagamos en verdad.
Ella se levantó, me miró y sonrió, acarició mi cabello...me guiñó un ojo y se fue, ahora no entendía lo que acababa de pasar, me siento feliz y muy relajado, entonces, recordé lo que me dijo al oído y mi miembro volvió a endurecerse
- Cuando pierdas el control, dímelo, y podrás hacerme tuya de todas las manera que quieras...
CONTINUARA...
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